28 de diciembre de 2009
Caricias del amanecer
Hagamos de esas caricias, un arte que solo tu y yo podamos apreciar, en el lienzo de nuestra cama compartida por espacio de una noche, un cuadro etéreo que se desvanece con el aguarras del amanecer.
26 de diciembre de 2009
Aprendí
Aprendí a separar amor de amistad; a ver que puede más, tu terquedad que mis ganas; que te gusta perderte en palabras vanas, regalando tu amor como caridad; aprendí a abandorme a tu voluntad, quedando preso de la soledad; a ser el hombre de tus sueños, con el que nunca sueñas jamás.
24 de diciembre de 2009
Tiempos difíciles
Se avecinan tiempos difíciles, tu cuerpo no responde ya a mis besos y la luz de tus ojos al mirar se ha ido extinguiendo con el tiempo. Tu cuerpo nocturno y calido se ha vuelto un tempano helado que se niega a derretirse ante mis constantes caricias. Mis versos ya no sirven de cadena para llegar al muelle de tu vientre, mis ojos han dejado de ser ese velero fugaz que navegaba entre los rios de tu piel y tus silencios han formado un muro que ni mis más habiles miradas logran saltar. Se avecinan tiempos difíciles por que pronto te iras lejos, cuando tu corazón vencido, deje de latir.
21 de diciembre de 2009
Noche fria
El frío calá los huesos; afuera la noche aluzada con una debil luna menguate que se escuadriña entre los rincones de la soledad de mi corazón; adentro Sabina calienta los oidos, olvidandose de calentar el corazón. El frío, invierno helado, viento que se cuela entre las rendijas, me hace ver, sentir y oler la tristeza, la melancolía que ha arrastrado la nueva estación en su solsticio; ese aroma que penetra la piel, se funde en los huesos y te transforma en un costal de piel con calcio congelado incapaz de sentir algo que no sea el dolor o el vacio de no tener nada más que la ventisca helada circulando entre las celulas de tu ser.
Ese frío que se apoderó de mi, desde que ya no duermes más a mi lado, desde que tu calor es tan fictício como un trebol de cuatro hojas, tan ausente como la paz de tu mirada reflejada en mi cara cada amanecer. Esa sensación de impotencia cada noche al escribir, ese ir y venir de ideas divagantes, divergentes, tangentes y cambiantes que no empiezan, pero que támpoco terminan, que vuelan con las ventiscas que se cuelan por la puerta desgastada de mi casa, desgastada como la fé en el amor que gobierna mis días desde que tu no estas.
Ese fucking frío que hace aflorar la melancolía de mis letras, la ausencia de las mujeres que nunca tendré, de las que ya no vendrán y de las que son tan intermitentes que a veces están tan ausentes como las que se ván. La ausencia que me viste y que me acompaña, que parece una mala mañana que me he negado a dejar; esa ausencia tan tuya y tan mía, tan nuestra, que con este frío he comenzado a extrañar.
Te propongo
Te propongo un tiempo compartido; jugar a ser novios, sin reglas ni tiempos fuera; dejarnos llevar por el momento, por el fluir de los besos, las caricias y perdernos en el infinito juego de la seducción.
Te propongo encerrar los miedos y tirar la llave; volar a mi lado entre las nubes de tristeza, resguardada entre mis alas de libertad.
Te propongo mil besos endozados a tu nombre, firmados con la tinta de mis caricias y escritos en el papel de mi piel.
Te propongo esto, ¿Tú que dices?
Te propongo encerrar los miedos y tirar la llave; volar a mi lado entre las nubes de tristeza, resguardada entre mis alas de libertad.
Te propongo mil besos endozados a tu nombre, firmados con la tinta de mis caricias y escritos en el papel de mi piel.
Te propongo esto, ¿Tú que dices?
19 de diciembre de 2009
La maleta
Cerró de un golpe la maleta vieja y roida. La misma maleta que le había acompañado desde que tenía memoria; esa maleta que ya presentaba alguna despostillada y uno que otro remiendo. Guardó en ella el portaretratos de madera carcomido por el tiempo, ese portaretratos donde estaba la foto amarillenta y despitanda de un amor que ya no volvería. Envolvió con un retazo de nostalgía, el trozo de alegría que quedo tirado al termino de la discusión; con los ecos del amor parcho su corazón descocido a la vez que lo acomdaba entre los ropajes del olvido y las camisas del ayer. Recojio la ira que se había regado por el suelo, la amarro entre las telas del despojo y la tiro en el rio cercano a la casa. Cerró de un golpe la maleta, la tomo entre sus manos y camino hacia ningún lugar.
18 de diciembre de 2009
De vuelos y sol
Ha llegado el momento de zarpar y hacerme al mar de lo incierto con mi pequeña embarcación. Levar anclas y dejar el puerto donde encalle por algunos años; dejar el equipaje que lastra mis remos y llevarme los recuerdos que atesora el corazón. Partir al mar donde me encontraré con otras barcazas que han partido antes que yo. Es tiempo de remar hacia mi destino, que aún parece incierto sobre el horizonte azul; de enfrentar las tormentas que se presenten y navegar tras aguas mas tranquilas y estables. Ha llegado el momento de partir y dejar aquel muelle que me resguarde un tiempo, encontrar mi destino y ser feliz.
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