16 de diciembre de 2009
Puntos suspensivos
14 de diciembre de 2009
Anclaje
Ha llegado el momento de encallar en algún puerto. Dejar de navegar entre bocas, besos y vientres con sabor a sal. Dejar la aventura de perenoctar en una playa virgen y desconocida cada que se oculta el sol. Soltar las amarras en la playa que desdibujan tus caderas firmes y dejar mi ancla en el manantial de tus ojos, para salvarme con la luz de tu mirada.
13 de diciembre de 2009
Vientre
Mis ojos resbalan por la cuesta de tu vientre, que se muestra sensualmente entre la luz de la mañana y los ecos de mi voz. Quiero que mis manos escalen las curvas de tu cuerpo para abrevarme en el hueco murmurante de tu ser.
12 de diciembre de 2009
Estoy negociando
11 de diciembre de 2009
Nuevo día
Y entonces me encontre allí en el filo de la cama, perdido entre los sudores cuajados de ayer y su recuerdo trastocandose en el espejo resquebrajado de mi pared.
Y entonces te encontre allí en el filo de la cama, perdida entre tus sueños de madrugada y tu pasión transpirada por cada centímetro cuadrado de tu tersa piel.
Y entonces la encontre allí en el filo de la cama, perdida entre los aromas del amor y las sombras desfiguradas que refleja el ventanal de la pared.
Y entonces el nos encontro allí con sus rayos anunciando el nuevo día y su luz disipando los recuerdos del ayer, acurrucandonos un poco más para recordar el ayer.
Y entonces te encontre allí en el filo de la cama, perdida entre tus sueños de madrugada y tu pasión transpirada por cada centímetro cuadrado de tu tersa piel.
Y entonces la encontre allí en el filo de la cama, perdida entre los aromas del amor y las sombras desfiguradas que refleja el ventanal de la pared.
Y entonces el nos encontro allí con sus rayos anunciando el nuevo día y su luz disipando los recuerdos del ayer, acurrucandonos un poco más para recordar el ayer.
8 de diciembre de 2009
La mujer del piano
No me queda más que levar anclas, quemar las naves y adentrarme en el misterioso camino del azar. El golpeteo de las teclas, primero suave y luego cada vez más duro, va marcando los golpes de vino tinto que bebó a sorbos de esa copa malgastada. Su foto esta sobre la cubierta astillada y despintada del piano, vibrando con cada nota, estremeciendo mi corazón con las miradas furtivas que deja escapar desde esa esquina maltrecha, miradas que nunca volveran.
La melodía siempre es la misma, el vino es el mismo, el sabor a cansancio de mi boca siempre es el mismo, todo es igual, todo permanece como lo dejaste esa noche que decidiste abandonarme entre humo de cigarro y musica de sax. Yo soy la misma, no he cambiado. Mi rutina es la misma, cada viernes estoy aquí, en el mismo lugar, tocando la misma canción esperando a que vuelvas por esa puerta, a que tu recuerdo se evapore o que de una ves por todas me fulmine con la ultima nota de nuestra canción.
La gente siempre es la misma, aunque con algunos cambios, Joe el cantinero sigue aquí, regalandome ese trago de cortesía. Linda, tuvo a su hijo, que ahora es mesero honorario en este lugar y Luis, aquel con quien siempre reñias de política, murió hace unos días. Y tu lugar sigue ahí, nadie más lo ha ocupado, pareciera como si los clientes y el destino, estuvieran esperando nuestro reencuentro, esperando a que el viento lleve esta canción y te traiga de regreso.
Pero el viento nunca te trae de regreso, trae miradas curiosas, proposiciones indecorosas, ventiscas con aguanieve, pero nunca te trae a ti. No me queda más que levar anclas, quemar las naves y adentrarme en el misterioso camino del azar, dejaré que esta ultima canción abra mis alas entumecidas, porque esta noche ya no te esperaré más.
La melodía siempre es la misma, el vino es el mismo, el sabor a cansancio de mi boca siempre es el mismo, todo es igual, todo permanece como lo dejaste esa noche que decidiste abandonarme entre humo de cigarro y musica de sax. Yo soy la misma, no he cambiado. Mi rutina es la misma, cada viernes estoy aquí, en el mismo lugar, tocando la misma canción esperando a que vuelvas por esa puerta, a que tu recuerdo se evapore o que de una ves por todas me fulmine con la ultima nota de nuestra canción.
La gente siempre es la misma, aunque con algunos cambios, Joe el cantinero sigue aquí, regalandome ese trago de cortesía. Linda, tuvo a su hijo, que ahora es mesero honorario en este lugar y Luis, aquel con quien siempre reñias de política, murió hace unos días. Y tu lugar sigue ahí, nadie más lo ha ocupado, pareciera como si los clientes y el destino, estuvieran esperando nuestro reencuentro, esperando a que el viento lleve esta canción y te traiga de regreso.
Pero el viento nunca te trae de regreso, trae miradas curiosas, proposiciones indecorosas, ventiscas con aguanieve, pero nunca te trae a ti. No me queda más que levar anclas, quemar las naves y adentrarme en el misterioso camino del azar, dejaré que esta ultima canción abra mis alas entumecidas, porque esta noche ya no te esperaré más.
Imagen cortesía de Karen Alvarado
2 de diciembre de 2009
Ella le pertenece al futuro
Ella le pertenece al futuro
Ella le pertenece al futuro
al sol del alba de cada despertar
a la casa con jardín que contempla diario
a los besos pausados bajo su naranjo
Ella le pertence al futuro
a los ideales de su felicidad
a la esperanza de un porvenir
al portaretratos vacio del buro
Ella le pertenece al futuro
a los años ultimos de senilidad
a los sueños construidos en papel.
Ella le pertenece a él,
aunque todavia no lo sepa.
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